Imagine el horror

“Causa melancolía lo que se queda inacabado, pero lo muy acabado y completo puede dar horror. El Escorial, por ejemplo. Un edificio pavoroso. La basílica De San Pedro en Roma. ¡Ese baldaquino terrible con sus columnas salomónicas de bronce dorado! Para corregirlos haría falta al menos un milenio de abandono, o un terremoto de escala importante, un incendio. La proliferación de la vida orgánica entre los escombros. Las columnas derribadas como los troncos de árboles colosales que se dejan sin retirar en los parques americanos. Los gatos en el Coliseo. Colonias multitudinarias, genealogías de gatos que se prolongan a lo largo de los siglos, como las de los patriarcas del Génesis. Tallos espléndidos de hierba entre las piedras, higueras locas en las grietas de los muros, todo creciendo con esa fertilidad de la lluvia copiosa y el calor húmedo de Roma. Imagine el horror de un edificio como el Coliseo recién terminado. Toda la vulgaridad de los mármoles y de los dorados, como un casino de Las Vegas copiado del Coliseo. Con un gran letrero luminoso en lo alto, o mejor un nombre en letras macizas sobredoradas: TRUMP.

- Antonio Muñoz Molina, Un andar solitario entre la gente, 2018.

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